Fui a ver a Radiohead, uno de los más grandes íconos de la música contemporánea, un concierto cargadísimo de sonidos oscuros, de depresión, dolor y repudio. Una contra-catarsis, que en vez de liberar pasiones para purificarse, te mete en el barro hasta el fondo, sepultado en una desesperante consciencia de nuestra época.
Fui sólo a verlos, no por decisión propia, pero ahora sé que de todos modos era lo mejor. Nada para desinhibir la mente como estar sólo en una masa de desconocidos, escuchando aquella música. Pude gritar con el alma, me entregué, y fue como un volver a nacer, una vuelta a la propia esencia. Grité con todo lo que quedaba en mí, lloré desde el alma, bajé hasta lo más profundo de mis pesares, y ahí me quedé. Ahora nada importa, he vuelto a ser el de siempre.
Ya lo expliqué, esto no sólo fue estar frente a un grupo de ídolos gritándoles porque soy fan, y listo, no, no fue como otros conciertos, fue una experiencia completa, un escape de este mundo que eran tan necesario. ¿Me arrepiento?, no, jamás. Ellos no provocaron el dolor en mí, siempre estuvo ahí, y sólo me han ayudado a afrontar el hecho de que tengo sólo 3 opciones, hacer campaña para superarlo, decidir que ya me ha superado y erradicarlo, o simplemente no hacer nada y vivir con él por siempre... Pero basta conocerme un poco para saber que haré, aunque no quiero volver a ser tan yuppie, estoy hastiado de tanto nada imaginando que estoy viviendo, por lo menos no olvidaré tan pronto esta realidad.
Me enfrento así hoy a mi mismo, con más conocimiento y menos convicciones que nunca, sabiéndolo casi todo, y como nunca, sin importarme nada, enfrentado a una vida que no me importa vivir, sin sueños, sin amor propio, desterrado por mi mismo de este mundo superfluo, sin esperanzas (tanto como me es posible). Pero sin pensar que esto sea peor tampoco. En resumen, más yo que nunca.
2 comentarios:
Tanta tontera seguramente es producto de la baja acc.
quien va a ser po
Solo se escribe sin acento
Publicar un comentario